viernes, 25 de noviembre de 2016

OUIJAGLENDA, Dígame. El Reto Nuez para Sos Setter recomendado desde ultratumba.


El Gafapasta me aturde. Que si se ha enamorado de un trapecista húngaro, que si la gata tonta es tonta y la mala es mala, que si Gin es lista y Gelo tochuno, que si va al gym que si deja de ir al gym, que si está contento que si está triste, que si programa Coppelia o mejor Chopiniana. 

Vamos, que el Gapasta no cambia nada de nada, que es un plastaintenso de tres pares de hocicos y que no le cojo la Ouija cuando llama al ultramundo porque como le haga caso no me deja tranquila en toda la eternidad.

Pero a los loqueros de SOS Setter sí les cojo las psicotransmisiones al más allá, porque sé que si llaman es por algo importante. Y algo importante es cuando me dicen que necesitan ayuda para seguir rescatando perrines neurasténicos como la Gin y el Gelo y el Harley (estos no escarmientan) y que los de Nuez Seguros han planteado un reto solidario que puede ayudarles a conseguir pienso y para aligerar un poco las cargas de alimentar a todo el frenopático.

Porque sí, chicos, sí, si hay setters es un frenopático. Pero no por eso van a matarlos de hambre digo yo, y tienen que dedicar muchos esfuerzos a cuidarlos, reformarlos y enviarlos a familias incautas, digo solidarias  y amorosas, como la del Gafapasta. 

Así que como sé que si les votáis en el Reto van a agradecéroslo y yo también  y además puntúa reseñar la iniciativa en los blogs, pues aquí van mis patas fantasmas para ayudar y que no se diga. El link donde Sonia y Berto os lo explican todo es este:

http://www.sossetter.com/votaelretonuezdesossetter/

Pero que conste que yo a los setters les daría de comer criadillas de cazador fileteadas al borgoña. Haute Cuisine, caris, Haute Cuisine.

viernes, 20 de marzo de 2015

LA FAMILIA TRADICIONAL LO QUE ES ES UNA PESADA



Estaba yo aquí, tranquilita en una nube justo a la altura del Quartier Latin tomando una deliciosa infusión y unos petit choux divinos cuando me dice la tablet que me llaman por ouija. Lo del smart-espiritismo es lo que tiene, que no te dejan tranquila ni cuando tienes visita de Coco Chanel. La verdad es que el Gafapasta no es muy pesado con eso de las invocaciones, pero la pobre Gin me consulta casi todos los fines de semana para ver qué se pone. Luego no me hace caso y así va ella a la calle, toda una zarrapastrosa. También me llaman la Gata tonta, porque se confunde, y la Gata mala para molestar, cotillear y darme la lata. 

Además de los espiritismos on line, nos llegan también las noticias, que no os vayáis vosotros a creer que la eternidad es un puro sonar de arpas, que estamos muchísimo al loro. Y claro, una escucha las declaraciones de Stefano y Domenico y es que le entran ganas como de volver a la tierra vil y morder a troche y moche hasta que se les quite el sincio a los colmillos. Una está de vuelta de todo y más, pero es que no puede con los homosexuales vergonzantes esos que como se dan mucho asco a sí mismos pretenden que lo mejor de lo mejor es la familia tradicional, vestida en choni, con sedas y lamés y pretensiones pero choni, y que los niños que no llegan al mundo por el método zoológico pues que son como niños de pacotilla y sus padres o madres o mezcla pues igual de pacotillas y además inmorales y sociópatas. Lo que viene a dejar muy clara y definitiva una conclusión: que Doménico y Stefano no están preparados para ser pareja de nadie, para formar familia con nadie, para tener hijos por la ciencia o por la zoología. Y que desde que se convirtieron en los diseñadores fetiche de Cristiano Ronaldo deberían haberles quitado el carnet de diseñador de moda o como poco cambiárselo por el de manipulador de alimentos.

Yo os puedo jurar que no es que no me ponga nunca un D&G de esos, es que ni siquiera entro en tiendas que los vendan. Porque una será todo lo cadáver fantasmón que se quiera, pero una conserva un gusto que fue, es y será la envidia del universo. Y ese gusto tiene varias reglas IM PE PI NA BLES.

Regla número uno: Nunca te pongas algo que te haga parecer una Brie Anuncio. Y es que si quieren que lleve publicidad en los escotes, que paguen ellos. Faltaría más.

Regla número dos: Nunca te pongas algo que pueda gustarle a Gin. La nena buena es muy buena y chiflada muy chiflada, pero el gusto poligonero no hubo modo de quitárselo porque es inglesa de extrañado. Y yo me la imagino perfectamente embutida en esos brillos rojos y esos cinturones metálicos alla putanesca. No, no y no. 

Regla número tres: Casi siempre elijo diseñadores que no hablan. Uno puede tener una mano estupenda para conseguir braguitas divinas y seleccionar telas florales preciosísimas y favorecedoras, pero no por eso sabe sumar ni se ha leído A la recherche du temps perdu. Así una no pasa sofocones cuando en pleno Baile de la Rosa le dicen, pero Glenda, con lo fina y avanzada que es usted cómo le puede comprar modelitos a ese sinvergüenza carquifacha de X. 

Regla número cuatro: Yo por mi Gafapasta y por mi Chicoguapo MA TO.

Y como ya me he aparecido bastante por esta temporada, me voy a cambiar de Chanel, que he quedado con el Chicoguapo y con Joan Crawford para cotillear y decir maldades sobre muertos y no muertos. 

Por cierto, y en primicia: el moño de Amy Winehouse es postizo y ella sigue borracha como una cuba. Otra inglesa.

martes, 22 de enero de 2013

SE ACABÓ LO QUE SE DABA


Uuuuhhhhhh soy una Brie fantasmaaaaa uuuuuhhhhhh, soy el espíritu de Glenda y vengo a cerrar de una vez este blog uuuuhhhhhhhhh.

No me dais más que disgustos, que lo sepais. Que me voy unas semanas para estar tranquila para la eternidad y enseguida os ponéis lloricas y mariquitusos (eso va por el Gafapasta, quede claro), os atacáis de intensidad y parece que he estado yo en vez de Living La Vida Loca y poniéndome de capón como el kiko y de Valentinos hasta el chirimiri lanquideciendo por las esquinas como un melodrama de Douglas Sirk. Y no lo voy a consentir, que no y que no.

Sí cariños, ya sé. Si yo por mí continuaría con el blog y lo cambiaría el título a algo tipo Criaturas celestiales o Pluma de ángel o algo mono por el estilo. Pero es que yo no sé qué pasa por ahí arriba, si no llega el ADSL, si han recortado con la crisis y no lo pagan o si en las alturas no llega el 3G. Pero el caso es que no hay manera de tener actualizado un blog en condiciones. Y tampoco es que tenga yo muchas ganas. Porque entre paseos y siestas con el Chico Guapo, tertulias con Coco (Chanel, of course), cenas con Gianni (Versace, claro, que es pelín barroco pero divertido para un rato), comidas con Balenciaga y pasarelas de primavera, verano, invierno, otoño, y otra vez primavera, pues no me da el tiempo eterno. Ocupadísima me está teniendo el otro barrio, O-Cú-Pa-Dí-Si-Ma. Así, con dos tildes, que echaba yo de menos explayarme yo en modo silábico-expresivo.

Pero claro, decide una darse un garbeo terrenal por las colecciones de París para aparecerme en sueños a Raf Simmons y decirle que pienso llevar toda su colección para Dior de esta temporada de nube en nube porque me flipa que me encanta que me aturde y de paso reírme de los colores ordinarios y chiclosos que ha presentado la bruja de Donatella, que son como para la estrafalaria de la Gin después de una noche por la ruta del tripi, y me encuentro con que han tomado mi blog al asalto un Gafapasta intenso y una Poligonera absurda. Me niego, me niego y me niego (tres veces, como san Pedro y tal).

Lo harán con buenas intenciones, que ya me ha dicho mi amigo Cerbero, que guarda las puertas, que por el Infierno hay muchas intenciones de esas y mucho santurrón barato y que todos los malos y los pérfidos con gracia frivolona estamos arriba, así que quitaros la idea esa tonta de que el Infierno es divertido: el Infierno es un horror, no hay tiendas de alta costura, no hay canapés y te sirven agua de cloaca en vez de los Vodka Sunrise que nos trajinamos el divino uruguayo y yo después de la cena. Y antes de la cena. Y a media tarde, hickksss, y a la hora del aperitivo y a la del desayuno hickss y bueno, ya os hacéis una idea. Sed malos con estilo y al cielo, chicas, chicos, que hay sexo, drogas y piano bar. Que me voy, que tanto vodka y tanto amanecer me poseen. Pues eso, que será con buenas intenciones, pero no pienso dejar que cierren ellos MI blog. ¿Pilláis las mayúsculas? MI blog.

O sea, Gin, bonita, que si te apetece pasear el chándal de tactel a medio culo y cerrar un blog, cierras esa cosa ordinaria que estás escribiendo para contar tonterías banales y redacciones sobre gatos, pero tus patazas con nikes pasados de temporada ni las arrimes por este mundo de glamour, lujo y perversión. Y lo mismo, Gafapasta, que te quiero mucho, pero tiendes a ser más intenso que una Dolorosa Macarena en procesión y más aburrido que Armani. Así que lo mismo, si tienes ganas de colgar cartas de ajuste borras todas tus estupideces y te cantas lo de "láaaaastima que terminóooo el festival de hoooy". Y de paso te echas un chulo bien macarra, bien tatuado y bien eso que te de mala vida y te espabile un poco, que me tienes mártir a mí y mártir y medio al Chico Guapo. Así que dale alegría a tu cuerpo, Macareno, y De-Ja-MI-Blog-En-Paz.

Y ahora sí que sí porque sí. Queda debidamente clausurado este blog como Dior manda, con una buena sonrisa. Y me esfumo por las paredes que he quedado con Audrey para una partida de Canasta, llego tarde y en cuanto te despistas allí las celestiales se han pimplado todo el Pommery y los canapés de solomillo.

Uuuuhhh os quieroooo uhhhhhhhhhh.

lunes, 21 de enero de 2013

DESPEDIDA Y CIERRE

Los relojes se habían detenido el veintisiete de octubre a eso de las cinco de la madrugada. El cáncer por fin, certero y fulminante había devorado la vida de Leo, del Chico Guapo. Y la alegría del amor y de la complicidad, la energía de los meses de lucha, el esfuerzo por no caer y por no sumar más dolor y preocupación se transformaron en una sima oscura en la que todavía no se acaba de vislumbrar una luz que abra de nuevo la puerta a la vida.

Ya os imagináis que fue una noche de sábado cuando nació Saturday's night bitch . Durante un largo, triste y silencioso paseo bajo la lluvia, acompañando a Glenda. En uno de los recorridos habituales que siempre atraviesan o se acercan a las calles donde estalla cada fin de semana la fiesta. No puedo recordar con seguridad cómo o de qué brotó la chispa. Sí que de alguna manera me estaba preguntando si alguna vez volvería a sonreír, sí que estaba constatando el regreso de algunos síntomas que ya conocí en otros tiempos y que necesitaba la risa para no estrellarme de nuevo. Que no quería caerme.

Creo que fueron los Bee Gees sonando desde alguno de los locales atravesados y su Fever night, fever night , puede que fuera el movimiento de la cadera rotunda de Glenda, su delicioso y seductor caderamen hubiera escrito ella, fijando el ritmo, tal vez esa suma casual permitiera la primera sonrisa sincera en tres semanas y el descubrimiento de que la perra puesta en modo Travolta tenía algo que decir y quería decirlo.

Al contrario que otros proyectos desrrotados por esta cierta desidia que me posee desde entonces, nada más llegar a casa nos sentamos al ordenador, elegimos la plantilla y dejé a Glenda frente al teclado para dar rienda suelta a la inspiración y al desafío. Fueron primero notas breves en las que la Diva intentaba remediar la prolija extensión de los textos del blog del Gafapasta, pero a medida que crecía la personalidad, a medida que desataba en su blog su lado más glamouroso y más perro, el personaje fue creciendo, tomando cuerpo propio, brillando entre esos secundarios que fuimos el Gafapasta, el Chico Guapo, la Gata Mala, la Gata Tonta y, con su llegada a casa, la Poligonera. Una divertida setter que comenzó a volver loca a la vieja dama y comenzó a reclamar su espacio hasta conseguir, con la marcha de la gran protagonista, su propia serie, su spin off que dirían los magos de la tele.

Hubo grandes momentos. Esas ocasiones en las que un paseo se interrumpía porque algún seguidor del blog identificaba a su peluda autora. Esa foto de presentación de su candidatura a Secretaria General del PSOE de Cantabria. Ese paquete de capón en lonchas con el que consiguió su primera victoria sobre el Gafapasta tras una peculiar guerra por el menú navideño.

Glenda va a formar siempre parte de mi corazón, como fue tanto tiempo parte de mi historia y testigo de tantas cosas que, vaya, no tuvo tiempo de contar. Y en ese recuerdo habrá mucha gratitud por todo lo compartido con la perra real, pero nunca faltarán sonrisas y risas evocadoras de la dama virtual, a la que de verdad, debo mucha paz.

Como gratitud también para quienes habéis seguido este blog, para quienes habéis participado y comentado o simplemente leído y disfrutado. Glenda siempre os quiso, y sé que se llevó con ella un pedacito de cada uno de vosotros.

Pero toca terminar, dar por finalizada una aventura de la que siempre nos quedarán las pasarelas de París.

Firmado, El Gafapasta.

jueves, 17 de enero de 2013

TODO SE TRANSFORMA



A Mami Glenda la quería todo el mundo o casi todo el mundo. Y por eso cada vez que salimos a la calle alguien nos pregunta por ella y dice que la echa de menos, y ponen cara de intensidad cuando el Gafapasta les dice que se fue de viaje. Y otros le dicen al Gafapasta que están muy tristes y preguntan si yo he notado que Mami Glenda no está. Y él se pone un poco contento y un poco triste, porque le gusta que la gente recuerde a Mami pero le pone triste que se fuera, porque es un gafapasta y los gafapastas, como escribiría Cela, tienden a la misantropía y a la histeria como algunos de los sabios de la Antigüedad. Y yo me pongo un poco contenta porque me gusta que todo el mundo quisiera tanto a Mami Glenda y un poco enfadada porque no sé cómo se atreven a dudar de que la echo de menos.

Pues claro que echo de menos a Mami. Porque ella me contaba que yo era hija de una bruja malvada que me había abandonado debajo de un repollo mugriento y que por eso no tenía ni estilo ni familia y que por eso el Gafapasta que es bueno había decidido adoptarme. Y luego me llamaba maleducada, cerda, revoltosa y marrana y me daba un lametón y me guiñaba un ojo. Porque siempre me decía cosas bonitas como esas. Y la verdad es que yo no recuerdo a mi mamá de verdad ni a mis hermanos, ni recuerdo qué fue de ellos ni por qué a mí me abandonaron arrojándome de un coche unos cazadores, ni cómo era la perrera ni cuánto frío hacía.

Me acuerdo de que vinieron Sonia y Berto y me dijeron que me iban a llevar a pasear por el camino de baldosas amarillas y que me iban a encontrar una familia pero de verdad. Y un día me decían todo contentos, ya está, te vas a Barcelona, y por eso me querían llamar Barcelona o Lona. Y otro venían y decían, ya no te vas chiquitina. Hasta que un día Berto me llevó de paseo para conocer a un Gafapasta y a una Gran Dama. Y me gustaron un montón aunque estaba súper nerviosa, y me parece que yo a ellos también porque me fui a su casa al cabo de unos días, pero no me llamaron Barcelona sino Ginebra, porque decía el de las gafas que tenía cara de macarra borrachuza y de reina madre de las Inglaterras. Y Mami Glenda me gruñía de vez en cuando pero me dejaba comer de su plato, y me hacía sitio en su cama (bueno en la del Gafapasta, pero él no cabía) y me vigilaba en el parque aunque se ponía muy nerviosa cuando yo corría para acá y para allá como loca carioca.

Y cuando se puso malita yo me puse triste. Y cuando el Gafapasta la llevó a curar y volvió sin ella pues más triste. Y me dijo que se había ido de viaje y que iba a tardar mucho en volver y a lo mejor ni volvía. Y yo le pregunté si había hecho yo algo mal y se había enfadado conmigo y por eso se iba. Y me dijo que no, que Mami Glenda me quería mucho y se había ido con mucha pena por no llevarme. Y entonces le dije que me quería ir yo de viaje con ella, que así nos hacíamos aventureras. Y el puso cara de intenso y me preguntó si me iba a ir yo también y le iba a dejar solo. Y yo le dije que no, que me quedaba con él pero que podíamos visitar a Glenda en vacaciones. Y así ya me quedé tranquila.

Pero el caso es que Mami ya no está en casa y no va a volver y hay que hacer algo con este blog. Así que he cogido la clave y el ordenador y he escrito todo esto para deciros que Mami Glenda fue la mejor de las Mami Glendas, y una gran dama y una gran escritora. Y además tenía un pelazo divino. Y como no quiero que se pierda su gran trabajo para reivindicar la presencia canina en el mundo de los blogs, y me han dicho en el cole que la energía se transforma siempre, pues ahora voy a escribir yo un blog también. Y podéis visitarme siempre que queráis, en esta dirección, www.elblogdegin.blogspot.com , y se llama "No sólo de Ginebra vive el hombre" que es un nombre chupi y divertido como yo.

Que por si no os habéis dado cuenta no soy Glenda, soy la Gin, la Poligonera. Que hay que deciros todo, ay.

martes, 18 de diciembre de 2012

LO DEMÁS ES SILENCIO


Aunque algunos no se lo crean, yo escribo siempre en serio. Otra cosa es que lo haga con este gracejo de Brie que Anubis me ha dado. Pero siempre en serio.Y puede que hoy más en serio que nunca. Que le he mirado al Gafapasta con una mirada larga y tristona y le he dicho que me quiero marchar y le he pedido que me ayude.
Ya os imagináis, él se ha puesto intenso y llorica y me ha dicho que a lo mejor la Bruja de la Bata Blanca encuentra una pócima que me anime y yo le he dicho que sí, que a lo mejor, pero que me ayude a marcharme con la dignidad y la tranquilidad con la que nos marchamos los animales.
Le he dicho lo mismo que le dijo el Chico Guapo cuando se fue, que estoy tranquila. Porque sé, como él sabía, que he pasado por estos parques y estas playas y estos tourmalets y estas caricias sin hacer daño a nadie, sólo dando y recibiendo cariño. Así que he sido muy feliz. Y le he dado las gracias. Porque yo sé que muchos perros no tienen la misma suerte. Claro que hay gafapastas que tampoco la tienen. Que soy yo una perra muy perra y no es fácil encontrar la lisura que derramo cual flor de la canela. Así que también él ha sido afortunado al tenerme a su lado, como afortunado fue por encontrar al Chico Guapo.
Le he dicho a la Gata Tonta que si tratara de afinar un poco cuando miaga como una neurótica, tal vez podría ser cantante de ópera. Pero ella no ha entendido nada porque dice que hablo raro y que palabras como cantante, ópera, afinar, que y de no están en el diccionario. Y a la Gata Mala que haga el favor de controlar un poco las chifladuras de la Poligonera, que ella y yo somos las únicas de la manada con un poco de sentido común.
A Gin, pobrina, le he dicho que me voy de viaje, para no disgustarla. Porque me pega en el hocico que la nena se va a disgustar, que ha estado muy pendiente de mí estos días, olisqueando y mareándome y comiéndose las cosas ricas que yo no me quería comer. Y que puede usar mis blusas y mis taconazos, pero que como se le ocurra combinarlos con pantalón de chándal vuelvo rabiosa y la muerdo. Me da igual que sea negro con dorados o dorado con negros. La muerdo.
Al Gafapasta no le digo nada, sólo le miro. Porque si intento decirle algo más se me hace como un nudo tonto en la garganta. Que una cosa es que esté tranquila y digna y sepa que ha llegado el tiempo de viajar más allá del Arco Iris y otra que no le vaya a echar mucho de menos, que al fin y al cabo ha sido el gran amor de mi vida.
Quería que supiera que me gustaría estar siempre con él pero que eso no es posible y que también me preocupa qué estará haciendo al otro lado el Chico Guapo, tanto tiempo solo, y que ya me toca cuidarle y que los dos le estaremos esperando over the rainbow, disfrazados de estrellas. Quería que supiera que esperaré uno de esos poemas preciosos que escribe, pero que quiero salir glamourosa y elegantosa o mejor, juguetona, cachorrona y feliz-feliz, nada de tonterías y de dramas. Y también quería que supiera él y que supiérais vosotros que me gustaría que este blog tan personal llegara a convertirse en un libro para que se convierta en un gran éxito y gane mucho dinero para ayudar a los perros abandonados, que cada vez hay más hijodelagranputa suelto (no es taco, es definición científica). Y que me parece a mí que a Sos Setter le vendría muy requetebién un poco de colaboración.
Y a todos los que leéis el blog, y a los que no lo leéis pero me decís cosas y me hacéis mimos y carantoñas por la calle, daros la enhorabuena: no todo el mundo logra tener a una diva de las de verdad tan cerca. Os quiero también, desaboríos.
Me voy a dormir un rato mientras el Gafapasta se decide.
 The rest is silence.

domingo, 16 de diciembre de 2012

UN GRAN DADO AMARILLO


Como me ve muy desmejorada, tengo a la Poligonera mimosona. En el fondo es muy rica, y cuando voy muy despacio, pero que muy despacio, por la calle, ella trota y galopa como la chiflada que es, pero de vez en cuando se para en seco, me mira, y se sienta a esperar, y cuando llego me da un besito. Vamos, que después de chupar todas las porquerías de la calle que se encuentra me las deja a mí en el hocico. También espera cuando el Gafapasta me sube las escaleras en brazos, que él también es muy rico y se preocupa por mí, pero no acabo de entender esa manía suya de vivir en la cima del Tourmalet y sin ascensor. Al menos para un pequeño tramo he descubierto una cosa muy cómoda que se llama "escaleras mecánicas". Antes no las usábamos porque estaban un poco a desmano y porque el Gafapasta es raro. Al principio me daban miedo pero luego es como si fueras volando y viendo el paisaje, súper cómodas. Creo que tendrían que hacer algo parecido para llevarme de excursión de escaparate en escaparate.

Rico y atento y cariñosón el Gafapasta es, pero un poco melodramático, que también dice estos días que yo habría sido más feliz en un campo enorme lleno de ovejas. Sí, hombre, con lo calentita y mullidita que he estado yo siempre en casa y este se piensa que tendría que haber sido campesina y proletaria. Pues no, yo soy muy de izquierdas, pero de izquierda divina-caviar de esa, que alguien tiene que reflexionar y beber champagne. Si acaso, habríamos estado bien el Chico Guapo, el Gafapasta y yo, sin gatas, en París. No sé si a la derecha o a la izquierda del Sena, que el Barrio Latino es molón pero hay más fiesta y animación en Le Marais. Pero eso es lo de menos, con el Gafapasta he estado siempre muy atendida y muy requetequerida, que es lo que cuenta, así que una vida de diez. O por lo menos de nueve con tres.

Y es que le contaba yo a la Gin en plan melancólico cómo empezó todo. Que llegaba yo toda estresada y despistada de viajar en coche, que venía sin mi mamá y sin mis hermanitos y de pronto me ponen delante de un tipo raro que dice "¿Glenda?". Y yo no sabía ni qué era eso de Glenda entonces, pero me gustó tanto el tipo raro y me gustó tanto lo de Glenda que me enamoré de él sin poderlo remediar y me fui a darle unos besitos. Y luego llegué a la casa de la cima del Tourmalet y me encontré un dado enorme de color amarillo, enorme para lo menudencia que era yo entonces, y me puse a jugar como tonta hasta que me agoté, y me dio una cena rica y me puso en una camita. Pero yo no quería separarme de él así que me fui de la camita cuando vi que estaba dormido, me acerqué a la silla donde había dejado tirada su ropa (desordenado es un rato el Gafapasta) y le robé un jersey de una lana finísima y de un diseño especial que ya me llamaba la atención, y al lado de la cabecera de su cama hice un lío con el jersey, que olía a Gafapasta, me traje el dado amarillo y me quedé dormidita y feliz.
El por la mañana cuando me vio se puso a soltar baba y así hasta hoy. Qué recuerdos tan bonitos, ay. Y que babas tan pringosas.